1
A pesar de todos los esfuerzos de la Iglesia, los miles de sacerdotes en el mundo acusados de violaciones sexuales contra menores infringían la puñalada mas certera, y aseguraban finalmente la rebelión de las sociedades no religiosas que se organizaban en el orbe para sentenciar y asegurar el final de la Iglesia mas poderosa e influyente de los últimos dos mil cincuenta años.
Raúl Hernández, un ingeniero civil de treinta y cinco años lideraba a la mas grande organización dotada de recursos para enfrentar a la Iglesia, se trataba de “El mundo sin dios” que, primeramente, había dado origen a una red social que por internet se dedicaba a perseguir a todos los religiosos pederastas, acusarlos socialmente, y apoyar a la justicia para que cumplieran las sentencias.
El mismo había sido victima de un cura pedófilo que había abusado sexualmente de él y de su hermana menor, Angélica, cuando tenían doce y ocho años respectivamente. Durante toda su adolescencia había jurado destruir a todos los curas pedófilos, pederastas y sicópatas.
Nunca pudo olvidar aquel momento, donde habían destruido su infancia por la sicopatía sexual del cura párroco de la localidad de Uxue, donde vivían con su familia.
Su padre un acomodado abogado, había decidido dedicarse totalmente a la empresa eco-agraria de su abuelo, lo que finalmente los posiciono en la emergente sociedad eco- sustentable de la década de los 20, y que permitió posteriormente a Raúl, obtener parte de los recursos para la organización.
Junto a otros profesionales de diversas áreas de la ingeniería, la tecnología, el ámbito jurídico, policial y político habían dado forma a esta organización cuya única pretensión era ajusticiar a los miles de sacerdotes pederastas, pedófilos y sociópatas que en los últimos veinte años habían dado el peor dolor de cabeza al Vaticano.
Nunca imaginaron que esta organización cobraría tanta fuerza y originaría la rebelión de la sociedad no religiosa en contra de la Iglesia Católica, y todas las otras religiones donde había pederastas, pedófilos y sicópatas. No era algo fácil, sobretodo tomando en cuenta la influencia que estas tenían en la sociedad, en la política y en la justicia.
Durante más de diez años, buscaron desmoronar el tráfico ilegal de influencias ejercida por los sacerdotes de la Orden de la Fe, que abrumados por las miles de causas no escatimaban en esfuerzos para dar a entender al mundo, que no se trataba de la decadencia de la Iglesia, sino que de efectos aislados y del esfuerzo de los medios de comunicación por enlodar el prestigio de sus religiosos.
Sin embargo, la totalidad de la sociedad civil se daba cuenta que no eran efectos aislados, sino que se trataba de los últimos años de existencia de la iglesia mas influyente. El Vaticano ya había implementado cambios. Hacia mas de veinte años que los sacerdotes y religiosos menores podían contraer matrimonio y formar familia, y a pesar de ello, seguían existiendo sacerdotes que menospreciando la naturaleza humana de sus victimas, sodomizaban a menores, y lo que es peor , en algunos casos, hasta sus propios hijos se transformaban en victimas.
Si no era el fin, era algo muy aproximado.
2
- ¿Como nos organizaremos contra algo tan grande como la iglesia?
- Tranquila Pamela, es cuestión de tiempo para que todo termine. Basta con seguir informando al mundo lo que está pasando con los curas, los pastores y otros religiosos cuando son acusados por la justicia humana, y son perdonados por la supuesta ley divina. La gente no es estúpida y entiende lo que está pasando.
- Entiendo Raúl, a lo que voy es que se nos vendrán encima con todo lo que tienen. Nos desacreditarán, dirán que somos una organización satánica, paramilitar, etcétera. Y para contrarrestar eso tendremos que prepararnos muy bien, sobretodo anímicamente. Nos expondrán a los medios, trataran de dividirnos.
- ¿Alguna vez has olvidado lo que Monseñor K te hizo?
- No ¡jamás podría olvidarlo. Y de verdad entiendo tu postura. Sé que le prometiste a tu hermana Angélica, antes de que tomara la decisión de suicidarse que revelarías todo lo que paso y que no descansarías hasta que cada cura pedófilo, pederasta y sicópata en el mundo pagara por el daño hecho. Por eso te sigo, y apoyo a esta organización, pero, debemos tener cuidado. Tu sabes de lo que son capaces.
- Si, lo sé. Lo viví en carne propia, y por lo mismo no voy a dar mi brazo a torcer, seguiré luchando hasta el final.
Angélica, decidió dar la lucha desde adentro. A los dieciocho años entro a las Carmelitas, una congregación de monjas de alta influencia y contactos dentro de la Orden de la Fe. Pensaba que era una forma inteligente de luchar, para informar a la organización desde las entrañas mismas de la iglesia todo lo que ocurría; quienes y como encubrían a los sacerdotes acusados, donde los llevaban para protegerlos. Y sobretodo, saber como infiltraban a la justicia para evitar los juicios largos, tediosos y finalmente sobreseer las causas. Era un riesgo que valía la pena correr, según ella misma afirmaba.
Raúl, no estaba muy convencido de aquello, pensaba que eso la acercaba más al hecho y que lo recordaría siempre. El cura Cesar Prott, quien había violado a ambos cuando eran pequeños, había cometido esta aberración en la sacristía, lugar sagrado para ellos, frente a la imagen crucificada del cristo. Primero, comenzaron las tocaciones en su pene con la clara intención de masturbarlo delante de su hermana, y luego pedirle a ella que besara el miembro erecto de su hermano mientras el miraba lo que ocurría. Como ambos se negaron, los maniató, y los penetró a ambos analmente. Fueron horas de sufrimiento y humillación para ambos, y no cesó hasta que alguien golpeó la puerta.
Prott, un húngaro de origen y que no dominaba bien el español, se asustó y los amenazó con el infierno si contaban lo que había pasado. Ambos, aún inocentes y pequeños, le creyeron todo y no dijeron nada de lo ocurrido hasta pasado varios años, cuando Raúl recién comenzaba la universidad. Como era de esperar, nadie les creyó y pensaron que fantaseaban, solo con el objetivo de hacerse populares. Fue entonces cuando comenzó la red social. A las acusaciones, agregaron versiones en video de cómo ocurría cada caso, basados en esas declaraciones.
Al cabo de los años, los mismos usuarios de la red que habían sido abusados comenzaron a sumarse a esta especie de cofradía contra la mentira, el encubrimiento, y el tráfico de influencias.
El mundo en el que ellos crecieron, llenos de esperanza de fe, y con un dios había sido derrumbado por los mismos que los evangelizaron. Ya no creían en ese mundo. Para ellos, era un mundo sin dios.
¿Cómo creer en algo, si tus propios guías espirituales habían cometido las peores aberraciones imaginadas, incluso en lugares sagrados y frente a la imagen de su dios?
No solo eso era aberrante, lo verdaderamente increíble era como encubrían descaradamente a los religiosos acusados, y como engañaban a sus seguidores haciéndoles creer que todo era parte de una maquinación y que esos curas eran inocentes. Ciertamente, a algunos los sacaban de las órdenes religiosas a las que pertenecían, o les quitaban el derecho de seguir siendo sacerdotes. Sin embargo, ellos mismos los refugiaban en casas de reposo, y ante la justicia argumentaban que ya eran seniles y que no podían ser parte de un juicio por su estado de salud.
¿Y que quedaba de las inocentes vidas que habían sido truncadas?
No existían para entonces, soluciones satisfactorias y la única esperanza era luchar directamente en contra de la OdF, la organización encubridora de la iglesia y que el propio Vaticano financiaba.
3
Estaba cansado, ya eran más de las diez de la noche cuando Raúl recibió la llamada donde la policía le informaba que la hermana Angélica había fallecido de una sobredosis de barbitúricos y sicotrópicos. El era el único familiar al cual le podían informar, ya que había una restricción de parte de la orden religiosa para impedir que los medios se enteraran de que una monja se había suicidado, y cuales eran los verdaderos motivos. Había una carta, pero, Raúl nunca la vio. En esa supuesta carta de suicidio decía que ya no podía con la vergüenza y que la depresión había vencido a la fe. Habían ocurrido antes casos parecidos de intentos de suicidios de sacerdotes vinculados a los medios de comunicación, y entonces era creíble que algún religioso o religiosa optara por esta vía.
Lo ocultaban porque según sus dogmas, los suicidas no son recibidos en el reino de los cielos.
En todo caso, nadie en la orden conocía las verdaderas intenciones de la hermana Angélica que ya había informado a Raúl de una presión interna y de persecución para que desacreditara a su hermano al que vinculaban con la organización del mundo sin dios. Toda la información que ella había proporcionado estaba debidamente guardada, en estricto secreto para ser utilizada en el momento preciso.
La información indicaba nombres de los abogados y jueces contratados por la Orden, listado de casas de reposo e información relevante de las ultimas acusaciones, pero, que habrían sido descartadas luego de pagar indemnizaciones cuantiosas a los familiares directos de las victimas para acallarlos. También estaba el detalle de cada una de las acusaciones, con las declaraciones fidedignas de cada una de las victimas.
Eran acusaciones aberrantes, y que también vinculaban a religiosas de tres órdenes reconocidas mundialmente. Este hecho, habría sido el supuesto detonante del suicidio de la monja. Pero, ¿seria solo eso? O había demasiada cercanía con la superiora y esta amenazaba constantemente a Angélica para que no dijera nada. Según ella, últimamente había demasiada presión interna. ¿A que se refería con eso? ¿Era presión dentro de la orden, o dentro de la iglesia en general?
La verdad era que Angélica ya no soportaba su propia presión interna. Ella supuestamente había superado el hecho de haber sido violada, mientras miraba el rostro de cristo crucificado, y eso la había dañado más de lo que ella misma creía. A pesar de las miles de horas con el siquiatra, de nada servía si estaba recordando diariamente aquella imagen, y además no podía hacer nada para cambiar lo que había sido parte de su tortuoso pasado, y que además la enfrentaba a una cruda realidad cada vez que recibía información.
La iglesia, a través de la Orden de la Fe, había intentado “humanizar” a los sacerdotes dando cuenta que tenían los mismos sentimientos, que disfrutaban de las mismas cosas que cualquiera. Y en algunos casos especiales había autorizado el matrimonio de algunos sacerdotes esforzándose por respaldar a la familia como una institución social.
Sin embargo, nada de esto borraba de la memoria de los miles de abusados y abusadas cada momento vivido, frente a su abusador y frente a una iglesia que seguía permitiendo la ocurrencia de estos hechos.
Aquella organización de la Iglesia, denominada la Orden de la Fe había nacido en Francia y tenía como objetivos principales la restauración de la Fe, los sacramentos, y mantener la unidad dentro de la Iglesia que se encontraba dañada y dividida luego de algunas decisiones papales que perjudicaban a algunos importantes miembros de la Iglesia.
Una de las decisiones mas conflictivas era la autorización, y el apoyo que el Vaticano brindaba a algunos sacerdotes para contraer matrimonio. Algunos cardenales apoyaban la iniciativa, otros decían que era esta decisión la que terminaría por derrumbar los pilares de la Iglesia. Los contrarios a la iniciativa veían en esta organización que apoyaba al Papa en su decisión, como una institución poco dogmática, y que solo buscaba el blindaje de su santidad. Además, ellos mismos habían denunciado a la prensa, abusos de parte de los líderes de esta organización, por cuanto tomaban decisiones que solo correspondían al purpurado.
La Orden no solo estaba compuesta por religiosos, también había laicos que participaban activamente en la institución, y que estaban dispuestos a todo a fin de mantener a la iglesia en el sitial que según ellos les correspondía.
Era tanto el fanatismo de los “odefés”, como le llamaban en el mundo sin dios, que varias veces habían tomado por sorpresa a algunos de sus miembros y les habían amenazado de muerte para que no siguieran denunciando la decadencia moral y social de la iglesia.
Raúl fue uno de los primeros secuestrados y amenazados de muerte. Junto a Diego Zamora, un informático de veinte años, fueron los autores intelectuales de www.elmundosindios.org, la plataforma y red social que infringía dolor a la iglesia cada vez que aparecía un nuevo testimonio en contra de algún religioso pederasta. Un día cuando volvían de un café en el centro de la ciudad los interceptaron dos jeep, los maniataron, encapucharon y metieron en una camioneta van. Recorrieron toda la ciudad, hasta que llegaron a un lugar lejano y apartado. Cuando bajaron los golpearon brutalmente, les amenazaron de muerte, y los dejaron botados en una quebrada. Casi inconscientes lograron llegar cerca de una carretera donde pidieron ayuda. Al intentar denunciar lo que había ocurrido, la policía y la justicia local no hicieron nada al respecto.
Fue entonces, cuando Raúl entendió lo que estaba ocurriendo y supo que se enfrentaría a los mayores riesgos de su vida. Decidió publicar en la plataforma social de internet todo lo ocurrido y comenzó a recibir apoyo de una red de amigos y usuarios que ofrecieron su protección. Cambio de domicilio a otra ciudad, y protegió la red social con en mejor antivirus conocido para evitar intromisiones.
Había nacido la sociedad no religiosa organizada mas grande y reconocida mundialmente, “el mundo sin dios” y que influiría notablemente en toda la sociedad y provocarían finalmente la caída de la iglesia.
4
En una entrevista dada a la cadena CNN, el líder de la Orden de la Fe, “Monseñor K” preguntaba a la sociedad porque la organización conocida como el mundo sin dios se denominaba de esa manera siendo que el problema era generado por sacerdotes que cometieron errores garrafales, imperdonables, pero que finalmente eran seres humanos y que Dios no tenia nada que ver en esto.
Según se mostraba a los medios de comunicación social y digital, la orden estaba de acuerdo con las causas judiciales que se seguían a los sacerdotes y que ellos mismos prestaban colaboración a la justicia. Cuestión que según todas las investigaciones realizadas por el mundo sin dios, era falsa.
- Respóndame Ud. ¿Tiene algo que ver Dios en esto? – exclamaba Monseñor K.
- Deben tener sus razones para llamarse así. Y aunque no lo sabemos a ciencia cierta quizás podamos interpretarlo como una forma de rechazo hacia la iglesia, y no tanto así a Dios.
- Es que no podría imaginarme siquiera un mundo sin dios. Sería una anarquía espiritual y religiosa tremenda. No quisiera estar en los zapatos del Señor Hernández, al ser la persona responsable de la caída de la Iglesia. ¡¡Imagínese Ud., al mundo sin una guía espiritual¡¡.
- Monseñor, convengamos en algo. Ya son miles de acusaciones de abusos sexuales contra menores en todo el mundo. No hay congregación que no haya tenido en sus filas a algún religioso o religiosa pederasta. Y todavía hay mucho que investigar. ¿No cree Ud. que se hace necesario una investigación más profunda y acuciosa de parte de su organización?
- Evidente, y en eso hemos estado todo este tiempo. Todos los recursos de la organización son derivados a eso. Y en cuanto a los religiosos, y sacerdotes acusados, también hemos tomado las medidas necesarias. Las expulsiones vienen directamente del Vaticano, son firmadas por su Santidad.
- Pues bien, entonces ¿Por qué siguen aumentando los casos? ¿No hay una falta notable a la verdad?
- ¡Que me dice¡ Jamás hemos faltado a la verdad. Los que faltan a la verdad son los del mundo sin dios, que se ocultan en una red social, bajo nombres falsos(o nick).
- Veamos, según ellos mismos informan en su website es que muchos han sido amenazados de muerte, ya han sido secuestrados varios, y los acusan directamente a Uds., la “Orden de la Fe”. ¿Es necesario usar el matonaje? Por otra parte, cualquier visitante de la página puede conocer las historias y siempre usan sus nombres verdaderos.
- No lo se, creemos lo contrario. En fin, en cuanto a las acusaciones que nos hacen todo se tiene que llevar a manos de la justicia humana. Nuestras conciencias están tranquilas. La Orden de la Fe no es mafia.
- Perfecto Monseñor, tal como Ud. lo afirma si no es una mafia entonces ¿a quien le atribuimos los secuestros ocurridos hace un par de semanas?
- No lo sabemos, y nos gustaría tanto como a Ud. esclarecer estos hechos y dejar de creer de una buena vez que la verdad esta de parte de la Iglesia, como madre y maestra, y no de parte de una organización que quiere aterrorizar al mundo, negándole la presencia de Dios Padre y Creador.
- Muy bien, muchas gracias por sus sentidas palabras Monseñor, a nombre de CNN y “la hora de la verdad” le agradecemos su presencia. Y Ud. no se vaya, ya seguimos con mas programa, vamos a un corte comercial …
Me lo imaginaba, te dije que nos trataría de terroristas y de mentirosos. Si solo pudiéramos llegar a más personas a través de la red, y pudiéramos denunciar mas abusos.- exclamó Pamela.
- Hacemos bien nuestro trabajo, no olvides eso. La verdad está de nuestro lado y eso para mí es suficiente. Aun tenemos mucho por hacer y muchas personas por quienes luchar.
- A veces pienso que no lo lograremos. Si solo de verle la cara a ese sínico, me dan ganas de partírsela en dos, tal como lo hizo el conmigo. No solo me partió el rostro sino que la vida entera y eso es lo que aún no puedo perdonar.
- Te entiendo, a mi me pasa lo mismo. Nunca pude entender como hizo Prott para llegar tan lejos. Logró ocultarse muy bien detrás de la organización, y encubrir todos sus delitos al hacerse el protector de la verdad y de su iglesia. Entiendo todo tu odio, pero, la mejor forma es derivar esa rabia en algo más inteligente. Yo no olvido, y eso me hace seguir adelante.
Cesar Prott, provenía de una familia húngara acomodada y que había servido a la Iglesia durante siglos, no era difícil para el llegar a ser nombrado Arzobispo luego de un tiempo, y proponerse el mismo ante la Santa Sede como el conductor de la Orden de la Fe.
Efectivamente, todas las influencias de la familia de Prott habían logrado que este llegara al Vaticano y se propusiera como el rector de la Orden de la Fe. Así, precisamente, había logrado ocultar los abusos sexuales que había cometido siendo aún muy joven, pero, que no lo eximían de la culpa.
Cesar Prott fue el cura párroco de la iglesia de Uxie, donde conoció a una veintena de niños venidos de lugares cercanos. Uno de ellos, y el que mas destacaba era Raúl Hernández que en compañía de su hermana Angélica, apoyaban la labor del párroco. Raúl colaboraba en todas las actividades relacionadas con la misa. Fue acólito, lector, y también recolectaba la ofrenda. Por su parte Angélica colaboraba en el aseo de la sacristía y también recolectaba la ofrenda.
Ambos lograron la confianza del sacerdote quien siempre les demostró beneplácito y una cercanía inusitada para un cura tan joven. Como le costaba el español, se apoyaba en ellos que muchas veces le servían como una suerte de pequeños traductores. Por su parte, ellos lograban acercarse a la iglesia y se sentían bendecidos por Dios. Sus padres por su parte apoyaban toda esta actividad. Ninguno de ellos se imaginaba lo que estaba a punto de pasar.
Luego de los años, y cuando Prott pensó que se había olvidado todo lo ocurrido, llegó a su oficina una demanda por abusos sexuales interpuesta por un joven estudiante y su hermana. Al estudiar la demanda se enteraría que eran los hermanos Hernández, aquellos lindos niños. Ahora crecidos y dispuestos a realizar una denuncia tan grave en contra del sacerdote que ya era Arzobispo de Amagan.
Utilizó toda su influencia para negar todos los cargos y enfrentar al juez con un cinismo y frialdad enormes. Finalmente, estas tuvieron éxito y fue sobreseído. Para evitar ser nuevamente enfrentado a la justicia hizo todos los meritos necesarios para llegar a la Orden de la Fe y encubrirse con el manto de la iglesia. Logró el beneplácito de muchos cardenales influyentes y al cabo de los años se hizo prior y rector de la Orden.
Hasta entonces, el mundo sin dios lo ha perseguido sin lograr el objetivo de pagar por las aberraciones sexuales que cometiera en contra de los hermanos Hernández. Siempre los abogados de la defensa se las arreglaban para convencer al juez que solo se trataba de una infame venganza de parte de los hermanos.
Sin embargo, ahora con la muerte de Angélica se develarían los secretos más sórdidos de la Orden de la Fe. Angélica se había logrado infiltrar debido a que usaba otro nombre al interior de la orden religiosa y tal como lo había solicitado a su ingreso los antecedentes familiares eran eximidos y desconocidos para el proceso. Por ello, astutamente se hizo colaboradora de la superiora Carmen quien a su vez era estrecha colaboradora del cura Prott en la Orden de la Fe.
De ese modo, fue enterándose de algunos escritos del padre Cesar, que tenia la intención de escribir una suerte de Biografía. La superiora le ayudaba en ello, ya que en su vida civil se desempeñaba como profesora de literatura y conocía algunas editoriales que le podían colaborar cuando tuviera que llevar a cabo su proyecto.
Angélica desconocía el tenor de esos escritos, sin embargo, tenia la sospecha que en su interior el cura Prott todavía le quedaba algo de conciencia y podía tener escrito algo de ese capitulo sórdido de su vida. No se equivocaba ya que Prott escribió acerca de su joven llegada a la iglesia, de lo que le había faltado por vivir. Y había un especial capitulo dedicado a su pasada por Uxie. En este capitulo hacia una descripción del sentimiento que le provocaban los niños de la parroquia y en especial uno que el llamaba “mi pequeño”.
- Mi pequeño era un chico hermoso, inteligente allegado a la iglesia y eso me complacía enormemente – señalaba Prott en algunas partes de sus escritos.
- No aguantaba las ganas de besarle las mejillas – en otra parte de los escritos.
- El deseo fue más fuerte que mi fe – en uno de sus capítulos.
- Cuando lo sentí cerca de mi cuerpo, no sabia que hacer, necesite mucho de Dios – confesaba.
Finalmente, el mundo sin dios, tendría algunas pruebas venidas directamente de Prott. Y aunque para la justicia no ameritaba como una prueba fehaciente, ya que podría ser solo imaginación literaria, estas confesiones escritas podían causar un enjuiciamiento de parte de la sociedad civil que no veía ya con buenos ojos todo lo acontecido.
La primera parte de este relato "el mundo sin dios" nos invita a reflexionar acerca de los ultimos acontecimientos que involucran a sacerdotes en los delitos de abusos sexuales. Es un relato y a la vez una critica social.
Juan Carlos Oróstica López